LOS GREMIOS DE PAPUA NECESITAN RESPUESTAS
La guerra ha terminado. Pero Papua sigue herida.
Las barricadas continúan bloqueando parte de las calles. Todavía hay zonas marcadas por incendios recientes. El olor a sangre y humedad sigue flotando entre los canales del pantano.
Muchas familias aún no han regresado a sus hogares.
Los puentes dañados apenas soportan el paso constante de mercancías y trabajadores, y algunos comerciantes comienzan a preguntarse cuánto tiempo podrá continuar así la ciudad. Durante las últimas horas varios representantes gremiales de Papua han comenzado a reunirse discretamente en almacenes, muelles y talleres para discutir el futuro inmediato de la ciudad.
No hablan de política. Hablan de supervivencia. Carpinteros, pescadores, comerciantes, artesanos y trabajadores portuarios coinciden en una preocupación común:
¿Habrá seguridad real en Papua?
Los rumores sobre asesinos moviéndose todavía entre las calles y pasarelas continúan extendiéndose entre la población. Algunos gremios empiezan a plantearse detener completamente su actividad hasta recibir garantías claras de protección.
Uno de los representantes del gremio de constructores declaró:
"Podemos reparar puentes. Podemos levantar edificios. Pero no enviaremos trabajadores a las calles si nadie garantiza que volverán vivos a casa."
Mientras tanto, otros ciudadanos observan con preocupación la ausencia de patrullas permanentes en algunas zonas alejadas del centro de la ciudad. Papua ha cambiado de manos. Ahora muchos empiezan a hacerse la misma pregunta:
¿Qué ocurrirá con la ciudad a partir de ahora?


Citar




