El portal nunca se pudo cerrar del todo. El demonio que de ahí salio, costó la vida de muchos buenos hombres, sus familias aún las lloran. La bestia nunca perdonó a Seft, quien se quedó a proteger el portal junto a su escudero. Pero los años pasan, y no en vano. Cada día es más largo que el anterior, la espada pesa más, la armadura te molesta más, los movimientos son más lentos. Y lo peor de todo, su nombre, su acción y su misión han caído en el olvido. Si Seft no puede vigilar el portal, por el que entra el demonio. Que impedirá que el demonio atraviese dicho portal y la desolación vuelva a nuestras vidas? Por que hemos olvidado a los hombres que protegen nuestra vida. Debemos preocuparnos de los nuestros y mantener su llama viva.
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