Que nadie se haga ilusiones de que la simple ausencia de guerra, aun siendo tan deseada, sea sinónimo de una paz verdadera. No hay verdadera paz sino viene acompañada de equidad , verdad, justicia, y solidaridad.
Pero por desgracia la guerra es de vital importancia para el Estado; es el dominio de la vida o de la muerte, el camino hacia la supervivencia o la pérdida del Imperio: es forzoso manejarla bien. No reflexionar seriamente sobre todo lo que le concierne es dar prueba de una culpable indiferencia en lo que respecta a la conservación o pérdida de lo que nos es mas querido; y ello no debe ocurrir entre nosotros.
Hay que valorarla en términos de cinco factores fundamentales, y hacer comparaciones entre diversas condiciones de los bandos rivales, con vistas a determinar el resultado de la guerra. El primero de estos factores es la doctrina; el segundo, el tiempo; el tercero, el terreno; el cuarto, el mando; y el quinto, la disciplina.
La doctrina significa aquello que hace que el pueblo esté en armonía con su gobernante, de modo que le siga donde sea, sin temer por sus vidas ni a correr cualquier peligro.
Una vez comenzada la batalla, aunque estés ganando, de continuar por mucho tiempo, desanimará a tus tropas y embotará tu espada. Si estás sitiando una ciudad, agotarás tus fuerzas. Si mantienes a tu ejército durante mucho tiempo en campaña, tus suministros se agotarán.
Y este es el pecado en el que no quiero incurrir como gobernante de un gran imperio. Por tanto me complace gratamente empezar un ciclo de conversaciones con aquellas personas que durante un largo periodo de tiempo han blandido su espada y pronunciado conjuros en pos de este imperio de libertades. Estos nobles de corazón no son otros que los Avengers.
Las armas son instrumentos de mala suerte; emplearlas por mucho tiempo producirá calamidades. Como se ha dicho: "Los que a hierro matan, a hierro mueren." Por tanto y antes de que el caballo de la muerte pare frente a mi puerta me veo obligado a agradecer a quienes en Avengers han realizado gestos hacia nuestra amada tierra. A personas como su indiscutible líder, el Inquisidor Fleurrety y sus hermanos de batalla Anatole, Blade, Breho heras, Luna Dreikban y Too.
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Arnold, Rey de Sosaria.


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