Tras la muerte de Oktom, hijo del Anciano de Delucia, y el único que podía decidir sobre el futuro del condado. Una larga época de oscurismo e inestabilidad es lo que espera a Delucia sin ningún dirigente. Esta es la razón por la cual el Mago Real Sunwalker y su discípulo reunieron bajo una bandera de tregua y dialogo a los habitantes desperdigados de Delucia. Fuertemente protegidos por la guardia personal del mago y por las tropas que dirige el Héroe Lohrasp se dirigieron a una pequeña y acogedora cabaña de Yew para discutir al margen de la Triada y la Alianza el futuro de Delucia.
Al fin y al cabo sea una ciudad amiga o enemiga es un tema diferente al que este en mano de los vampiros y permitir que sucumba a la sangre y la enfermedad.
Tras muchas horas de reunión los supervivientes del condado no lograron nombrar un líder para llevarlos a una época de Luz ya sea junto a la Alianza o como fuere. Pero libres del yugo de los vampiros.
El único acuerdo al que se llego es que entre todos votarían y que todos tendrían un voto. Su voto seria libre para votar a quienes quieran. Lo cual no convenció a Lohrasp (parecía que él sabia algo) pero por respeto hacia de Sunwalker no alego nada, simplemente agacho la cabeza mientras sus ojos poco a poco se tornaban en un color carmesí. Momento el cual decidió abandonar la sala con la excusa de tomar un poco de aire fresco.
Algunos de esos ciudadanos se sentía aun Triada y odiaba a la Alianza, otros odiaban a muerte la Triada echando la culpa de todos los males que ahora les acosan a estos. Unos pocos ya mas ancianos recuerdan mejores épocas en el seno de la Alianza y un reducido grupo opinaba que mejor libres que estar bajo la bandera de otra facción. Eran ínfimo el numero que a día de hoy pensaba en ser sirvientes de los vampiros o simplemente rehacer su vida en la lejanía del hogar, exiliados. Todos parecían tener ganas de reconstruir lo que antes fue DELUCIA.
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