Maggard Devor, uno de los Señores Vampiros, llegó con sus fuerzas a la Ciudad de los Muertos. Lo único que encontró fue a sus camaradas muertos, incluido al poderoso necrarca Keruma, quien le había asegurado que tendría el hechizo realizado para cuando llegara.
La sangre del antediluviano fluía por el suelo, desperdiciada. Le había costado mucho recuperar aquella sangre del Rey Tumulario, quien no estaba dispuesto a ayudarles.
Devor agarraba con fuerza su maza, muestra de lo furioso que estaba con Keruma por no cumplir con su parte.
- Señor, hemos encontrado a uno de los supervivientes.
Uno de los guardias de Maggard traía con él a otro vampiro, que estaba más agotado, con la armadura rota por algunos sitios y sin arma ninguna. El Señor de los Vampiros conocía su nombre.
- Habla Zacharias ¿Qué ha ocurrido?
- Mi señor... ¡Nos atacaron de todas partes! Llevaban fuertes armaduras y armas poderosas, y controlaban a gigantescos Wyrms. No pudimos hacer nada, señor...
Maggard se quedó pensativo, sopesando la información que le acababan de dar, hasta que miró a los ojos a Zacharias.
- Los débiles son los que dicen que no se puede hacer nada.
Su brazo se movió a tal rapidez que los guardias que estaban al lado sólo se dieron cuenta de lo ocurrido cuando la cabeza de Zacharias salió despedida hacia los árboles. Su cuerpo cayó, sin vida.
- Mi señor Devor. ¿Qué hacemos ahora?
- ¿No está claro? Buscaremos venganza.
Y dicho esto, el regimiento de Maggard empezó su marcha hacia otro lugar donde coordinar sus acciones.
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Maggard Devor está reagrupando a sus fuerzas para atacar a Delucia. Pese a que ya no cuenta con las fuerzas de Keruma, está dispuesto a ir hasta el final por la conquista de la ciudad.
¡Hay que detenerlo!
[Se os enviarán las instrucciones por email]


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