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Tema: El bosque de los Reaper

  1. #1
    Avatar de CarlosV
    Fecha de ingreso
    February-2007
    Ubicación
    Alicante
    Facción
    Neutral
    Nacimiento
    Haven
    Edad
    44
    Mensajes
    245
    Reputacion: 25
    Poder de reputación
    14

    El bosque de los Reaper

    Han pasado tres días, tres largos días fuera de casa, desde que partí aquella calurosa tarde en busca de alguna aventura. Y ya lo creo que encontré aventuras, más de lo que yo nunca imaginaría. Por eso escribo esta historia en mi diario, para que todos sepan la agonía que tuve que pasar al estar tres días perdido en un bosque que yo creía conocer, y lo más importante, para dejar constancia del día que casi me convierto en Reaper.

    Todo comenzó, como bien he dicho hace tres días exactamente, era una tarde soleada, típica de principio de verano, Junio para ser más exactos. Me preparé en mi aposento de mi casa de Yew, al despertar de una buena siesta de verano y decidí que iría a buscar alguna aventura, que me ayudara a despejarme un poco. Pensé en algunos lugares en los que ya había estado y finalmente me decidí por un bosque que, aunque lejano de mi morada, creía conocer bien, con lo cual, podría guiarme bien por él. Me puse una de mis mejores armaduras, fabricada con el mejor mineral de dragón extraído de las lejanas minas de los Territorios del Norte de Sosaria, y cojí dos de mis mejores mazas, junto con mi escudo.

    Salí de casa preparado y observé que la tarde se había vuelto gris, y corría una brisa muy helada, no siendo normal en aquella época del año, pero no le di importancia alguna. De camino al establo de Cove, ví a mi gran amigo Salman, que iba a hacer unos trabajos para unos guerreros que le habían encomendado unas armas. Salman es un buen herrero, conocido por muchos en Cove, Estuve hablando con él y me comentó que no era buen día para salir de caza. Yo le pregunté por la razón y dijo que había oído comentar en una vieja taberna de Britain que se avecinaba por toda Sosaria la llegada de algo extraño. Por mucho que quise que me informara, Salman no supo decirme más. Así que continué, al llegar al establo, mi buen amigo Kastry estaba tan sonriente como siempre. Kastry es un buen hombre y sabe tratar muy bien a los caballos. Al verme metido en mi armadura y con maza en mano, Kastry cambió radicalmente su sonrisa, para convertirse en una gran mueca de horror. Tras comentarle mi dirección, me dijo que no debería ir a aquel bosque, que sabía que sucesos extraños estaban ocurriendo dentro de aquellos miles de árboles y que había oido que los seres que allí dentro vivían, habian sido aniquilados por completo sin saber la razón.

    El caso es que yo, como buen guerrero buscador de aventuras, salí de Cove, armado, con mi armadura y grandioso corcel, dirección a Trinsic, para luego tomar la salida del sur de la ciudad, la cual me llevaría hasta el bosque. Cuando llegué al bosque, el sol casi se había escondido, y nada más entrar vi a tres orcos que estaban martirizando a una pobre llama con sus horribles y crueles bromas. Al verme se acercaron rapidamente a atacarme, pero el peso de mi maza les machacó de inmediato sus feas caras, cual fue mi sorpresa al encontrar en sus cuerpos, todo tipo de armas, objetos variados, gran cantidad de monedas de oro, (no siendo normal que un orco lleve tanto dinero), alguna joya e incluso alguna pieza suelta de armadura.

    Continué mi andadura, adentrándome cada vez más en el bosque, por un camino que ya conocí una anterior vez, acompañando a un amigo. Estuve muchas horas cabalgando, inmerso en una gran pregunta: ¿Dónde se habían metido todos los habitantes del bosque? No se vieron los típicos Mongbat de los bosques, ni dragos, ni ogros, tan solo aquellos tres orcos al principio del bosque. La verdad es que era algo extraño. Seguí cabalgando durante un corto espacio de tiempo y al llegar a un claro en el bosque, vi una cosa que me hizo palidecer de inmediato. Se trataba una visión horripilante, ya que estaba todo el suelo repleto de cuerpos, cuerpos sin vida, pero aun calientes, nada rígidos. Lo que hubiere pasado allí, estaba claro que acababa de pasar no hacía mucho tiempo. Había cuerpos de orcos, ogros, trolls, ettins, dragones, lagartos, incluso cuerpos de los siempre temidos elfos oscuros, monturas muertas por doquier, cuerpos de valientes humanos, que quizá enfrentándose a sus enemigos, habían perecido en batalla. Armas de todo tipo por el suelo, rotas o deterioradas... y lo mas desconcertante de todo fue encontrar gran cantidad de madera muerta por los suelos, pero ningún cuerpo de reaper se veía. Aquella visión de la batalla campal que se había producido allí me dejó casi sin aliento y con los ojos sin poder apartarlos. Tanto que, cuando me di cuenta era tan profunda la noche, que decidí buscar otra zona, alejada de aquella para acampar y pasar la noche en el bosque y a la mañana siguiente comunicar a las autoridades de Britain aquella extraña situación. Encontré una zona que me pareció bastante aceptable, al lado de una arroyo, cené unos cuantos peces que pude pescar con algo de pericia y me metí dentro de mi saco de dormir. La verdad es que no me costó dormirme. Pero al poco tiempo, me despertó el rugido de un lobo, al menos eso me había parecido. Tomé la opción de eliminar al lobo y seguir durmiendo sin el peligro que suponía hacerlo teniendo un animal como aquel cerca. Nada más alejarme un poco de la zona donde había acampado, observé por los rugidos, que tendría que acabar con más de un lobo, por que sonaban como si hubieran cuatro o cinco. Anduve con cuidado, por si me atacaban por sorpresa, cuando oí la voz de dos humanos, pero se oían muy alejados, quise ir en busca de aquellas voces, y para ello me alejé un poco más, dejando atrás a mi caballo y mis pertenencias. Finalmente pude ver a uno de ellos, iba sin armadura pero con una espada de plata, que poco le serviría, ya que se estaba enfrentando a un reaper, pero no le hacía ningún daño físico. Su compañero estaba detrás del Reaper, de espaldas al bicho, también atacándole, pero éste si llevaba protección, una armadura muy brillante de kriptonita, y empuñaba un hacha de guerra bastante aceptable. Yo, desprovisto de armadura ni de arma alguna, era incapaz de ayudarles y observaba escondido al amparo que la maleza me proporcionaba. De repente, vi una especie de destello muy fuerte que salía de una de las ramas del reaper e iba a parar encima del humano que el animal tenia enfrente. El destello me hizo cerrar los ojos por unos instantes, pero cuando los abrí, lo que vi, me hizo temblar de pánico. La espada estaba en el suelo, al lado de otro reaper, que había aparecido de la nada, al menos eso me había parecido a mi, pero no, pude comprobar por la ropa tirada en el suelo, que era la misma que llevaba el valiente espadachín, ahora desaparecido, que el rayo de luz había convertido a éste en un reaper. Su compañero, al ver esto, salió corriendo rápidamente del lugar, en dirección contraria a la mía.

    Por fortuna, los reaper, el original y el convertido, no llegaron a verme, y dieron la vuelta y se marcharon, rugiendo de una forma gutural. En ese momento observé que los rugidos que habían roto mi sueño, no habían sido los de un lobo como yo creí en un principio, sino el horrible rugido que desprende un reaper enfurecido.

    Pero, ¿qué estaba pasando? ¿Cómo un simple reaper era capaz de echar un hechizo tan potente como para convertir a un humano en otro de su misma especie? Estas dudas me quitaron el sueño por completo y como había visto al compañero del desafortunado espadachín correr y ponerse a salvo, pensé que quizá aun estuviera a salvo. Volví rápidamente a la zona de descanzo a equiparme y salir en busca de él, con la esperanza de que me explicara que estaba pasando en ese bosque.

    Entre el sonido de lo que me habían parecido lobos, los sobresaltos y luego vislumbrar aquella conversión, no había caido en la cuenta de que me había alejado demasiado de mis partencias. En ese momento me abrazó el terror y me vi sobresaltado por mi incapacidad de llegar a mi punto de partida. Estaba perdido, sin montura, sin armas ni armadura, era de noche y los árboles altos no ayudaban a que la poca luz de la luna llegar al suelo. Recordé en un momento de calma, aquel claro que había visto aquella misma tarde, en el cual, junto a los cadáveres, habían armas y alguna pieza suelta de armadura, y pensé que me vendría muy bien volver a encontrar aquel claro, pero no sería fácil, ya que no podía situarme. Estaba realmente perdido. Entonces simplemente empecé a andar... y anduve durante mucho tiempo, sin rastro alguno de los terribles reaper. En un momento, paré a descansar encima de unas rocas y al mirar al cielo vi que la claridad de los primeros rayos de sol se dejaba ver a través de las ramas de los árboles. Estaba amaneciendo. De pronto, detrás de mí, oí unos gritos lejanos y fui en busca de ellos, pensando que quizá fuera el hombre que yo buscaba. Me iba ocultando en la maleza por si lo que iba a ver fuere algo improvisto, al poco tiempo de ir prudentemente escondiéndome de matorral en matorral, pude ver a una manada de reaper que se estaban enfrentándose a tres guerreros armados con espadas y maza y a un mago, que llevaba un báculo en la mano y no cesaba de invocar criaturas para defenderse de los reaper. De repente uno de los reaper hace un movimiento extraño, y mis ojos volvieron a quedar cegados por un inmenso haz de luz que iba dirigido al mago, cuando abrí los ojos, el mago había sido convertido en reaper, y su túnica y báculo en el suelo habían quedado. Sus tres compañeros quedaron sorprendidos al ver aquello y corrieron a cobijarse entre los árboles, pero no pudieron evitar ser perseguidos por todos los reaper. Vi que dos de ellos se dirigían hacia donde yo estaba, fue entonces al acercarse, cuando me vieron y vinieron a mi encuentro y a gritos y sin dejar de correr me aconsejaron que corriera, que no me quedara allí quieto. Corrí junto a ellos durante un tiempo, intentando despegar a los reaper de nuestros talones, hasta que por fin, lo logramos. Llegamos a unas rocas, cerca de un río, y pudimos descansar y beber agua fresca. Fue allí donde mis desconocidos acompañantes me explicaron que habían llegado al bosque esa misma mañana desde Vesper, recorriendo un largo trecho para cazar algo. En principio todo marchaba bien hasta que vieron a un grupo muy elevado de reaper, y todo empeoró cuando se les abalanzaron todos a la vez. Me contaron que en un principio eran cuatro. Un mago que había sido convertido en reaper, un segundo, que había salido corriendo en dirección opuesta a ellos dos, que al correr, me habían visto y advertido de todo.

    Yo les conté que había estado viendo todo lo ocurrido desde la maleza, pero no pude ayudarles dada mi situación, desprovisto de arma y armadura. Les estuve comentando que la noche anterior había visto otra conversión de una espadachín en reaper, y que ésta era la segunda que presenciaba.

    Estaba claro que en aquel bosque algo extraño estaba pasando y que deberíamos salir de él cuanto antes. De repente, oigo un rugido detrás de mí, y al girar el cuerpo sobresaltado, me desplacé un metro hacia mi derecha, fue entonces cuando vi pasar a mi lado una fuerte luz, como la que había visto salir de los reaper en las conversiones, cuando pude adivinar qué era lo que estaba pasando, vi a mi lado a uno de los valientes guerreros y al otro convertido en reaper. Los dos, al ver aquello, salimos corriendo por la orilla del río, hasta que pudimos evadirnos de los reaper que nos seguían de cerca. En un momento dado, vimos que el bosque llegaba a su fin, entonces yo vi la salvación, pues pude conocer la zona y situarla al sur de Trinsic.

    Realmente era un bosque más grande de lo que yo había imaginado. Mi acompañante me comentó que siguiera yo solo hacia la ciudad de Trinsic para recuperarme y aliviar mi terrible agonía en una buena taberna. Me dijo que él debía ir a casa a equiparse bien y volver al bosque para buscar al amigo que aun debía de estar perdido en el bosque, con la esperanza de no encontrarlo convertido en reaper.

    Yo le hice caso y seguí mi camino, no sin antes desearle mucha suerte. Cuando llegué a Trinsic, busqué la primera taberna que pudiera darme un buen trago de ron, y al contar la historia, la gente palidecía más a medida que iba profundizando en el tema. No paraban de hablar, diciéndome que era muy valiente por haber penetrado en ese bosque, pues allí hacía meses que nadie de la ciudad se aventuraba a entrar. Pues se habían oído comentarios, que decían que algunos druidas se habían adentrado en el bosque en busca de madera muerta, pero que nunca volvieron ni se supo más sobre ellos.

    Cuando salí de la taberna, busqué una posada para dormir un poco, luego compraría víveres para el viaje de vuelta a casa y un caballo. Pues bien, he llegado a casa hace unas horas y me he puesto de inmediato a escribir esta historia antes de que a nadie más se le ocurra entrar en aquel horrible bosque repleto de reaper. Nunca olvidaré aquel rayo cegador que convirtió por varias veces y ante mis ojos, a un humano en reaper y que casi me convierte a mí. Desde aquí, creo que voy a empezar a ver con otros ojos la madera muerta.

    SALUD.

  2. #2
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    Corazon Respuesta: El bosque de los Reaper

    Pronto pondré otro relato corto que estoy preparando... Me alegré de ver que aun estaba éste por aquí...

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